Un día

Érase una vez un hombre. Bueno, un casi-hombre en realidad, un joven de 17 años que se dedicaba a caminar por la vida. Buscaba respuestas y encontraba preguntas, pues el corredor de la vida era cada vez más oscuro y él se perdía en la inmensidad de las tinieblas. Estaba desolado.
Un día, como aquellos días en los que todo sale bien, aparecieron dos fuentes de luz verdes, acompañadas por un rostro que a través de una sonrisa daba las respuestas a todas sus preguntas. Él entendió, como nunca lo había hecho, de qué se trataba la existencia. Su misión era estar con ella para darle alegrías y compartir mil experiencias.
Él es feliz. 

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