Alguna vez me contaron la historia de un hombre que no era como cualquiera. Este hombre desarrolló un gran talento, que consistía en poder escapar de sus pesadillas. Cada vez que se iba a dormir y los sueños le regalaban una mala noche, él era capaz de suicidarse dentro del mundo onírico y así despertar, acabando con la pesadilla.
Hace unos meses tuvo un día decepcionante, de esos en los que nada sale bien y sólo dan ganas de olvidar todo y esperar al siguiente amanecer. Fue tanta su desesperación que su mente le hizo el mayor favor que jamás pudo hacer, y fue engañarlo. Le hizo creer que su vida era una pesadilla. Se suicidó.
Despertó, murió. Ahora experimenta la verdadera vida.
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