Superluna de nuevo

Diez de agosto.

Qué bonita estás hoy. Te ves particularmente radiante y orgullosa. 
Me siento feliz, no sé, escribiéndote. Mi sonrisa entiende lo que pasa; tú y yo no.
Hola. 
Hola linda. ¿Cómo te trata la Nada en la que descansas? Te vez preciosa en tu redondez y luz, casi cortejándome. Qué bonita sonrisa.
No te sientas incómoda si te digo lo mucho que me gustas. Es normal, supongo. Extraordinario...
¡Querida Superluna! Nos volvemos a ver. 
Me siento hablando solo.
Te vi un segundo y te escondiste tras una Supernube.
Te esperé una hora y no volviste a mirar.
Me engañaste.
Si hoy digo que estoy loco, me crees. Yo me creo.
Hasta mañana. 


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