Sería una mentira decir que nunca hemos estado tristes, alegres, extremadamente felices e incluso inseguros de nuestras emociones. También sería ocultar la verdad si se dice que no sabemos cómo es la Luna, o que todos los días la vemos.
La Luna es visible a veces, otras no. La alegría nos invade en ciertas ocasiones, en momentos diferentes nos es esquiva.
Hay que entender que la Luna a veces simplemente no se puede ver por nubes, fase lunar o simple posición del observador; pero no por eso deja de existir. Es importante tener en cuenta que no tenemos los instrumentos necesarios para conocer con exactitud de qué está hecha la Luna y cómo es, sin embargo tenemos ciertas nociones de ella.
La felicidad es invisible al hombre por momentos, pero no por eso deja de existir. Aunque muchas veces no sepamos cómo obtenerla, el bienestar está al alcance de la mano.
Aprendamos a vivir.
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