Caminando sobre una cuerda

PROSA:
A veces se relatan historias para describir un sentimiento. Otras muchas ocasiones se guardan emociones en la cabeza. Este no es el caso, para ninguna de las dos.
Qué curiosa es la gente que pasa por la calle, que respira y deja respirar, pero que nunca se fija. Jamás se detienen a pensar qué pasa por la cabeza de las personas, y por eso vengo yo a contarles qué ideas navegan por la mia.
Estoy caminando sobre una cuerda. Delgada, muy fina, sostenida por dos columnas que le permiten flotar en el vacío aire. E igual camino encima, tratando de sostenerme y llegar a una meta que no puedo vislumbrar; está muy lejos. Si caigo muero, me enamoro, me hago débil, caigo en sus garras. ¡Y no es difícil caer! Pero acá sigo, soportando la tentación de luchar por estar en sus brazos, una esperanza que jamás superará la barrera de la ilusión.
¿Para dónde voy? No tengo idea. Pero sé que sin ayuda no llegaré a otro lado diferente a la sufrida ilusión. Y sin embargo estoy solo. Necesito una luz, una vida, un faro que me muestre el puerto, una persona que me coja de la mano y me lleve a mi destino.
Odio esta maldita cuerda y la amo por separarme del dolor, pero no quiero tenerla más bajo mis pies.
Ya llegarás, luz. Y tus ojos serán los mios para encontrar el final de esta cuerda y romper la maldición. 
Te amo, y te quiero conocer.


VERSO:

Una frágil cuerda describe
Mi trayectoria, es muy ligera,
Débil como yo. Y mi existencia vive
Escapando de ti, maldita seas.

Caeré sin ayuda, estoy al borde 
De morir, de caer, de llegar
al Amor. No quiero esa verde
Esperanza, una falsa ilusión.

Pero llegará alguien, unos ojos
Que iluminen mi camino, una vida,
Un faro que me muestre el puerto.

Tal vez estuve siempre muerto.
Pero llegará el día en que
De su hechizo al fin esté exento. 

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