Majestuosa Luna

Majestuosa Luna, astro de placeres y dolores, digna de los más puros sentimientos y las más hermosas menciones dime tú, ¿cuál es el secreto de tu infinita inspiración?
Hoy, tan noble como siempre, me miras a los ojos sin ningún temor y yo, tímido y enamorado, te grito silenciosamente lo mucho que te admiro. 
Te he buscado en innumerables cantidades de rostros y miradas, te he comparado con mortales y finitos, te he dado un valor que no justifica tu verdadera esencia y hoy, orgulloso y cabizbajo, te pido perdón. Lo lamento. Discúlpame. No te había encontrado.
Pero hoy, al verte en el cielo, acompañada de minúsculas estrellas que aunque cerca no te llenan, comprendí que la Luna no eres tú. Tú, Luna, no eres la Luna. Tú, Luna, somos yo. 
Lamento tardarme, majestuosa Luna, en comprender que tú, solitaria y acompañada, brillas más que lo pensado. Disculpa mi ignorancia, majestuosa Luna, al desconocer tu verdadero valor. Perdóname por favor, majestuosa Luna, porque no fue sino hasta esta noche que comprendí que la mayor belleza está en sí mismo, y por esa razón jamás me has abandonado.
Gracias y perdón, eterno compañero. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario